La flexibilidad de cuando éramos niñas no es la misma, pero sí la podemos recuperar poco a poco. El sexo, hábitos de ejercicio, la edad, lesiones que hemos sufrido y la dieta son factores que influyen en la flexibilidad.
Una buena flexibilidad, te puede cambiar la vida, como los siguientes ejemplos:
-Mejor coordinación muscular.
-Mayor movilidad.
-Adaptación a movimientos bruscos o explosivos.
-Mejora técnica en deportes debido al mayor rango de movimientos.
-Menos probabilidad de lesiones musculares.
-Mayor resistencia a golpes y caídas.
Recuerda que tener buena flexibilidad no significa que no sufras lesiones. Así que cuidado con las prácticas deportivas y siempre haz un calentamiento adecuado.
*Foto: http://taniayoga.blogspot.com/2010/05/practicar-yoga.html
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